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miércoles, 5 de octubre de 2016

Medusa Sunbeach Festival

Cómo me gusta recordar aquella semana de agosto, que bien me lo pasé (hasta que llegó, EL VIERNES), pero aun así estuvo bien.
Íbamos Irene y yo, mano a mano, super cargadas y con un sol abrasador a las 8 de la mañana haciendo cola para entrar en el camping. Ahí me contó una cosa, más bien se sinceró (secret), cuando nos pusieron la pulsera, teníamos que pasar un control de seguridad, Irene llevaba un martillo y yo una navaja y evidentemente no los dejaban pasar pero los escondimos, el martillo en la tienda y la navaja entre tampones en mi mochila, iba tan llena que cuando la segurata fue a abrirla, se caían los calcetines y las bragas jajajajaja, por lo tanto, desistió y me dejó pasar, también llevaba un desodorante de cristal que no me pillaron hasta el tercer día que volví a pasar la mochila :(.
Nos pusieron en una plaza que daba todo el sol porque estaba justo en el pasillo principal donde no había nada que lo tapara, solo una carpa que evitaba el sol cuando estaba arriba. Por cada plaza, máximo 6 personas y ya habían 3 vascos instalándose, evidentemente se habían cogido toda la sombra y les pedimos que se movieran un poco para que nosotras también tuviéramos: las chicas se quedaron calladas sin decir nada y el chico (Xabi) aún intentaba ayudar, pero finalmente nos quedamos con todo el sol. De momento con ellas ya empezamos con mal pie.
Al día siguiente, Irene se estaba pintando las uñas y en frente habían dos chicos jugando a las cartas y nos dijeron de jugar (Rubén y Carlos). No se cómo pasó pero nos hicimos amigos, iban con 3 chicos más (Omar, Daigo y Emilio) y pasaron su mesa a nuestra parcela, menos mal porque nosotras no llevábamos y la verdad es que hacía falta. Casi todas las noches cenábamos juntos y luego bebíamos, nosotras sangría y jugábamos a juegos de beber donde caíamos en un ciego impresionante. El primer día de festival... pasaron cosas muy divertidas jaja. También conocimos a uno que era como el famoso, se agarraba unos pedos de la hostia y un dia en una fiesta en la playa se agachó para mear, hixo como que se quitaba los pantalones y se meó encima y luego se cayó boca abajo en la arena (EZTO ZE VA A DEZCONTROLAHH), pero lo cuidamos y lo llevamos a su tienda. Otro día cayó la de Noé y yo no sabía que iba a ser de nuestra tienda, el festival contrató unos autobuses y nos llevaron a un pabellón donde nos dieron comida, agua y duchas, hasta con la lluvia me lo pasé bien. Se portaron bien la verdad. Yo solo estaba preocupada por lña tienda, si se nos inundaba o no pero menos mal que no, en cambio a mucha gente si, sobretodo las iglú.
Me lo pasé muy bien con ellos, eran diferentes, les daba igual todo. Nos invitaron a ir en halloween a Madrid y de momento sigue en pie. Cuando acabó el festival quedamos para ir a un japonés donde podías comer en tatami, comimos como reyes y volvimos a pasarlo genial

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