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lunes, 1 de abril de 2013

Una segunda oportunidad

Y me despierto, otro día más, pensando en ti, me acuerdo de tu mirada, una mirada inocente y sincera, también me acuerdo de eso que me decías: "una mirada vale más que mil palabras", es verdad, tenías razón.
Tu mirada me transmitía tantas cosas...Al salir de casa miro al cielo y veo la luna llena, hoy iluminaba más que nunca y me quedo observándola.
Al llegar al instituto paso por tu lado y te miro, me miras y apartas la mirada. Entonces, me vienen tantos recuerdos a la cabeza, tantos momentos juntos… Recuerdo cuando corrías hacia a mí y me abrazabas, yo te besaba y sonreíamos. Tus amigos nos miraban y cansados de vernos se alejaban. Cuando nos quedábamos solos, me repetías constantemente que me querías. Y eso me gustaba, cuando tus labios se acercaban a mí y me susurraban: "Te quiero". Y no sé como lo hacías pero, hasta en los peores momentos me hacías sonreír.
Pero y ahora... ¿dónde ha quedado todo eso? Tal vez fue culpa mía, tal vez hice mal, pero pienso que toda persona merece una segunda oportunidad.
Cada día me quedo mirándote y veo cómo tonteas con otras chicas y me quedo parada, simplemente porque no puedo hacer nada. Pero un día ocurrió...Te acercaste y me llamaste, yo te miré y dije:

-Dime- tú me preguntaste que porqué lo hice, yo no tenía respuesta  no lo sabía. Te fui sincera, pero tú, enfadado te fuiste.

En ese momento volví a recordar, cuando peleábamos por tonterías, enfadado te girabas y yo te sonreía, entonces tú me abrazabas. Y lo hice, te miré y sonreí, tú sonreíste y dijiste:

-Aún me acuerdo, tu sonrisa podía conmigo y yo sin poder resistirme te abrazaba. En ese momento te dije:

-Lo echo de menos, echo de menos todos nuestros momentos, nuestras risas, tu mirada... te echo de menos a ti.

-Y yo a ti- respondiste. Me sorprendí al oír la respuesta, yo pensaba que para ti eso ya no significaba nada y dije:

-Podríamos volver a vivir esos momentos... si tu quisieras...

No respondiste, empezaste a caminar más rápido y apretaste los puños, entonces te perdí de vista.
Pero ahora, estoy dispuesta a volver a hablarte, a volver a intentarlo, porque aún te quiero. Te llamo pero no contestas y te empiezo a seguir, entonces las palabras empiezan a salir de mi boca:

-¿Lo has pensado o fui muy lanzada? Lo siento, todavía no es el momento, fui demasiado rápida.

-No es por eso- escucho tu voz, dulce y tranquilizadora y te miro con atención- yo lo volvería a intentar pero es muy difícil olvidar y yo no puedo. Cada vez que te veo se producen en mi mente aquellas palabras, aquellas imágenes, aquel momento que no puedo olvidar. Te juro que lo he intentado, pero no puedo.

-No pienses en eso, piensa en antes de que eso ocurriera, piensa en como éramos antes. ¿No te gustaría que volviéramos a serlo?

-Ya te lo he dicho, sí que me gustaría, pero no puedo elegir, la decisión ya está tomada.

-No escuches tu mente, solo escucha a tu corazón.

-Ya sabes mi respuesta... ya sabes que no.

Me rendí, yo sé cuándo mientes y cuándo no. En aquel momento estabas serio, no era ninguna broma. Ya no me quedaba más remedio que olvidarme de ti.

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