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viernes, 12 de abril de 2013

Bob Marley

Tu dices que amas la lluvia sin embargo usas paraguas cuando llueve, Tu dices que amas el sol pero siempre buscas la sombra cuando el sol brilla, Tu dices que amas el viento pero siempre cierras las ventanas cuando el viento sopla, por eso tengo miedo cuando dices que me amas.

How To Love


No, Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando, y te dirá que te quería y que es demasiado tarde para arrepentirse para echarse atrás para darse cuenta de que era una tontería de haber echo sufrir a una persona inocente y de pensar que gracias a ella su vida cambio, ella cambio pero volverá a cambiar porque ya no estará ella.

Te busco

Te busco, te encuentro, empiezo a necesitarte a cada segundo para respirar, eres mis ojos, mi luz, mi guía, el aspirante a dueño de mi corazón, la suerte de mi vida, el ápice que equilibra mi balanza, mi sabiduría, mi regalo, esa parte de mí que me hace querer más y más, la intriga, la duda, la curiosidad, el motivo por el que brilla en mi mundo el sol, la fragancia de mi verano, la gota que colma el vado, el frío de mi invierno, el fuego de mi infierno, la nota que suaviza mis oídos, el abrigo que me protege del viento; también eres mi oscuridad, mi perdición, el que rompe mi corazón, la desgracia que me hace perder la cabeza, el ápice que desequilibra mi balanza, mi ignorancia, esa parte de mí que me hace estar celosa, el motivo por el que el sol se pone, el calor de mi verano, la gota que desborda el vaso, la fragancia de mi invierno, el deseo de mi infierno, la nota que desgarra mis oídos, el viento que me desnuda cuando quiere. Te empiezo a necesitar a cada segundo para ser yo misma, por eso aunque te haya encontrado, siempre te seguiré buscando.

Fuego

Siento que me quema por dentro, porque no puedo gritar a los cuatro vientos que te quiero.
Siempre igual, me había hecho ilusiones porque pensaba que por una vez en la vida quiero y soy querida, pero no, no es así, como siempre, quiero y no soy correspondida y solo me lo cuenta a mi para que le ayude.

lunes, 1 de abril de 2013

Tu pasado quedó marcado en tu piel

Despierta. Despierta pensando en que él será lo primero que vea. Su sonrisa sus labios.
Abre los ojos. Nada. Cierra los ojos de nuevo, hace fuerza para no llorar, pero está siendo realista, él ya no esta aquí.
Está sola en la cama, la habitación está hecha un desastre todo tirado por el suelo, y es que después de tanto, después de dos años enteros, todo el cuento, todo su mundo se derrumba al ver un mensaje de texto.
¿No era lo suficientemente guapa para él? ¿O lo suficientemente simpática?

-¡Fea!-Se grita delante del espejo.

-¡Gorda!- Volvió a gritarse.

Tiene que reprimir sus lágrimas, sabe que dentro de unos minutos sus padres se despertarán y tampoco quiere llamar la atención y mucho menos que ellos se enteraran que su novio y ella lo han dejado. Bueno... él la ha dejado.
Sube la mano y con toda la fuerza rompe el cristal. Nota como la sangre va cayendo gota a gota y se siente bien. Se siente bien, agusto.
Prometió no volverlo hacer, se lo prometió a él, pero él ya no era nada. Cogió un cacho del cristal roto y no tuvo más que cortarse. Corte a corte.
Todo esto recordaba Gema, su adolescencia le dejó marca. Marca en la piel.
Ahora ella era feliz al lado de personas que la quieren. Pero ese pasado ya no se borrará.

Corta tus problemas no tus muñecas.

El amor es:

El amor, en mi opinión, es frustrante. Quiero decir, es bonito, precioso y emocionante, pero lo que es frustrante es intentar tratar con una persona enamorada.
Estas personas están como en una estúpida nube rosa y no ven el mundo como es. Cuando están solas las ves sonreír por nada, a veces incluso reír a carcajadas. No sabes qué les hace sonreír pero sí que el culpable es una persona que debe ser increíble y encantadora, además de tener una gran capacidad para sacar sonrisas.
Personas enamoradas, insoportables y embobadas. A veces hasta hablan solas cuando no está esa otra persona que las complementa, y siempre las ves con la mirada emocionada. También puedes saber el motivo, como cuando una chica tiene su primer beso y además de sonreír está sonrojada todo el tiempo. Estas personas que tienen una sonrisa boba permanente escuchan canciones de amor con demasiada frecuencia y se distraen con demasiada facilidad. Además desarrollan un nuevo gusto por comer más chocolate y cosas dulces, para endulzar su vida como si pudiera endulzarse más.
No soporto a esas personas, se creen más felices que el resto solo porque tienen a alguien a su lado incondicionalmente. Las ves que están a tu lado en presencia pero a kilómetros de distancia en realidad, y no las traes a la realidad fácilmente.
Probablemente estén recordando ahora mismo su primer beso con esa persona especial, cómo se les acelera el corazón cuando van cogidos de la mano, cómo demuestran su amor en público con orgullo, sin importar a quién pueda molestar. Ese amor tan bonito que a los demás da asco pero en realidad es envidia de su suerte.
¿Cómo sé tan bien lo molestas que son las personas enamoradas? Porque soy una de ellas. Yo estaba harta de las personas unidas siempre por las manos, los brazos o los labios, las personas que no paran de enviarse mensajes que dicen “te quiero”. No las soportaba, no entendía su manera de ver el mundo. Pero de repente, todo cambió.
Estoy enamorada sin remedio, tontamente enamorada, ciega de amor. Obsesionada con ese primer beso tan bonito que me dio, obsesionada cuando nuestros dedos se entrelazan, y siempre intentando que no se de cuenta de lo rápido que me late el corazón con sus abrazos.
Ahora soy yo la que está en una estúpida nube rosa con un velo que me oculta la realidad. No puedo hacer otra cosa que no sea escuchar sus canciones favoritas y el sonido de su risa, ver nada que no sea él, oler un olor que no sea el suyo. Ahora soy una insoportable persona embobada que molesta a los demás con su felicidad, y me encanta. Porque le quiero y me quiere, y ahora comprendo lo bonito que es esto.

Una segunda oportunidad

Y me despierto, otro día más, pensando en ti, me acuerdo de tu mirada, una mirada inocente y sincera, también me acuerdo de eso que me decías: "una mirada vale más que mil palabras", es verdad, tenías razón.
Tu mirada me transmitía tantas cosas...Al salir de casa miro al cielo y veo la luna llena, hoy iluminaba más que nunca y me quedo observándola.
Al llegar al instituto paso por tu lado y te miro, me miras y apartas la mirada. Entonces, me vienen tantos recuerdos a la cabeza, tantos momentos juntos… Recuerdo cuando corrías hacia a mí y me abrazabas, yo te besaba y sonreíamos. Tus amigos nos miraban y cansados de vernos se alejaban. Cuando nos quedábamos solos, me repetías constantemente que me querías. Y eso me gustaba, cuando tus labios se acercaban a mí y me susurraban: "Te quiero". Y no sé como lo hacías pero, hasta en los peores momentos me hacías sonreír.
Pero y ahora... ¿dónde ha quedado todo eso? Tal vez fue culpa mía, tal vez hice mal, pero pienso que toda persona merece una segunda oportunidad.
Cada día me quedo mirándote y veo cómo tonteas con otras chicas y me quedo parada, simplemente porque no puedo hacer nada. Pero un día ocurrió...Te acercaste y me llamaste, yo te miré y dije:

-Dime- tú me preguntaste que porqué lo hice, yo no tenía respuesta  no lo sabía. Te fui sincera, pero tú, enfadado te fuiste.

En ese momento volví a recordar, cuando peleábamos por tonterías, enfadado te girabas y yo te sonreía, entonces tú me abrazabas. Y lo hice, te miré y sonreí, tú sonreíste y dijiste:

-Aún me acuerdo, tu sonrisa podía conmigo y yo sin poder resistirme te abrazaba. En ese momento te dije:

-Lo echo de menos, echo de menos todos nuestros momentos, nuestras risas, tu mirada... te echo de menos a ti.

-Y yo a ti- respondiste. Me sorprendí al oír la respuesta, yo pensaba que para ti eso ya no significaba nada y dije:

-Podríamos volver a vivir esos momentos... si tu quisieras...

No respondiste, empezaste a caminar más rápido y apretaste los puños, entonces te perdí de vista.
Pero ahora, estoy dispuesta a volver a hablarte, a volver a intentarlo, porque aún te quiero. Te llamo pero no contestas y te empiezo a seguir, entonces las palabras empiezan a salir de mi boca:

-¿Lo has pensado o fui muy lanzada? Lo siento, todavía no es el momento, fui demasiado rápida.

-No es por eso- escucho tu voz, dulce y tranquilizadora y te miro con atención- yo lo volvería a intentar pero es muy difícil olvidar y yo no puedo. Cada vez que te veo se producen en mi mente aquellas palabras, aquellas imágenes, aquel momento que no puedo olvidar. Te juro que lo he intentado, pero no puedo.

-No pienses en eso, piensa en antes de que eso ocurriera, piensa en como éramos antes. ¿No te gustaría que volviéramos a serlo?

-Ya te lo he dicho, sí que me gustaría, pero no puedo elegir, la decisión ya está tomada.

-No escuches tu mente, solo escucha a tu corazón.

-Ya sabes mi respuesta... ya sabes que no.

Me rendí, yo sé cuándo mientes y cuándo no. En aquel momento estabas serio, no era ninguna broma. Ya no me quedaba más remedio que olvidarme de ti.

Solo los bichos raros hacen sonreir

A veces nos equivocamos, vemos el arco iris en mitad de una tormenta que en realidad solo es un relámpago que no acaba de lucir y cuando vamos a tocarlo nos topamos con la realidad, la asquerosa realidad, seguimos donde estábamos y siendo lo que éramos.
Cuando no aceptamos la realidad, cuando no aceptamos ser como somos la vida se vuelve oscura y nos da la espalda, nos sentimos inseguros y los demás se meten con nosotros, se ríen, nos miran con cara de “eres un bicho raro”, se ríen en nuestra cara, ni siquiera lo ocultan. En esos momentos prefieres que lo hagan a tus espaldas, que no den la cara porque están haciendo que tus ojos se nublen y que te llenes de pensamientos negativos hacia ti mismo.
Todo por culpa de lo que dicen o dejan de decir, de esas risas incansables a costa de alguien o de ti...
Sin embargo, cuando haces a alguien sonreír, ese gesto te hace la persona más feliz del mundo, sin perjuicios, dejas de lado todo para centrarte en esa sonrisa que te llena por dentro.
¿Qué importa lo que digan los demás? ¿Qué importa lo que inventen? Seguro que gracias a ellos no sonríe nadie y en realidad eso es lo que importa, las sonrisas, tu sonrisa.

El libro que creí infinito

El libro que creí infinito, lleno de páginas alegres, ha llegado a su página final y con un desenlace fatal.
“Un libro se acaba aunque sea el mejor”, es parte de la letra de una canción que solía escuchar, ahora es la frase perfecta para poder calmar este dolor.
Creía conocerla, siempre creí tener la habilidad de conocer a las personas con tan solo una charla, siempre acertaba pero ahora todo ha cambiado, he perdido la confianza en mi supuesta “habilidad” desde que supe que desde hace años venía traicionándome.
¿Cómo no pude notarlo antes?, miro hacia atrás y solo puedo sentir indignación hacia mi persona, porque ahora me doy cuenta de que siempre fue así, siempre me dio pistas solo que yo los ignoraba y las tildaba de “pequeños errores” y continuaba perdonándola.
Todo el mundo teme quedarse solo algún día. Cuando todo terminó, creí que eso no me pasaría gracias a las personas que siempre tengo a mí alrededor, no importa cuan feliz me muestre, puesto que últimamente he estado sola y ahora sé que las persona no temen quedarse solos, temen perder a alguien que les cause la sensación de estar solos.
Jamás he estado triste por alguien que no fuese mi familia; ¿chicos? Sé muy bien que mis relaciones amorosas de ahora son libros de pocas páginas y siempre estoy preparada para cerrar el libro cuando sea oportuno, pero jamás olvidare que el final del libro que más quise, fue el que más me dañó y ahora solo me queda superarlo y aprender la lección.

¿Diferente? No lo creo

Creo que le gusto, pero noto que le da igual hablar conmigo, no se si es para no gustarle o es que me estoy haciendo ilusiones y en realidad no le gusto, no se, a veces hace o dice cosas que hacen que tenga esperanza de que en algún momento se declare, pero tengo miedo de preguntarle que siente, por si a caso no soy yo la que le gusto, sino otra, ahí me llevaría una gran decepción y no se si podría dirigirle la palabra en unos días, entonces todo sería muy raro... Yo en estos casos no se que hacer, además, una amiga mía es su mejor amiga y confío mucho en ella, pero por el caso de que él es su mejor amigo, tengo miedo de decirle nada a alguno de los dos, no se si se lo contarán entre ellos y no quiero hacer el ridículo, ya fue bastante con el otro chico, que se lo conté a demasiada gente y todo salió muy mal, ya no nos dirigimos la palabra, pero él es diferente, aunque se que diré lo mismo del resto de chicos que pasen por mi vida, a cada uno lo veré mejor que el anterior y caeré en la trampa.