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jueves, 10 de enero de 2013

Todo se deshace como la nieve

De repente, empieza a granizar. Con fuerza, de una manera increíble  Y entonces corremos, corremos como locos y nos refugiamos frente a un portal. Nos quedamos así, al frío, bajo un balcón. Después, la granizada poco a poco se transforma en nieve. Pero la nieve se deshace antes de tocar el suelo. Nosotros nos sonreímos aún un momento, ella da otro mordisco a su bola de arroz y yo intente besarla... Y después, pluf, precisamente como la nieve, también se deshace. No hay nunca un porqué para un recuerdo; llega de repente así, sin pedir permiso. Y nunca sabes cuando se marchará. Lo único que sabes es que lamentablemente volverá. Aunque por lo general son instantes. Y ahora sé como hacerlo. Basta con no detenerse demasiado. En cuanto llega el recuerdo, hay que alejarse rápidamente, hacerlo en seguida, sin concesiones, sin enfocarlo, sin jugar con él. Sin hacerse daño. Así, mucho mejor... Ahora ya ha pasado. La nieve se ha deshecho del todo.

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